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Mascotas: Síndrome del gato-tigre y otros problemas de conducta

Mascotas

Manejar la situación de una manera positiva es importante para evitar lastimar el lazo con tu gato

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Existen ocasiones en la convivencia cotidiana con los felinos que pueden experimentarse algunos problemas de conducta que se pueden manifestar como ansiedad, agresión, hiperactividad entre otros. Uno de los más comunes es el síndrome del gato-tigre, el cual se muestra cuando nosotros estamos descansando y el gato empieza a atacarnos los tobillos o las manos. 

"También puede estar relacionado a cuando está comiendo, te acercas y hace algún tipo de agresión” , expresó la veterinaria Sonia Lomelín de Ocicat Clínica Felina.

De acuerdo con Lomelín, este comportamiento es común en mininos, derivado del aburrimiento y la falta de actividad física “también es una manera que ellos piden atención y juego”. 

Por otro lado, la agresividad durante la alimentación se suele presentar en gatos ferales o en situación de calle, “en gatos que han estado en colectividades con muchos gatos donde ha habido competencia por el alimento”, en estos casos, el gato indica su incomodidad con la presencia de su cuidador, por lo que la socialización deberá darse paulatinamente.

Los ataques en manos y pies pueden ocurrir debido a que la mascota asocia estar partes con el juego, por ello se recomienda incorporar juguetes desde un principio “es importante que nos dediquemos unos veinte minutos al día para jugar con ellos y que los juguetes aparezcan cuando vamos a estar con ellos”.

Especialmente los juguetes con plumas y listones no deben dejarse al alcance de los gatos sin supervisión, ya que sus partes pueden ser ingeridas por ellos. Tanto en el síndrome del gato-tigre como otros problemas de conducta es importante evitar los regaños, gritos y sobre todo los castigos físicos, pues no sólo se refuerzan estás conductas, también puede ser traumático para los felinos. 

“Cuando tenemos un comportamiento no deseado, algunos puntos pueden ser ignorarlo, retirarnos del lugar donde lo esté haciendo. Hay algunas cosas que podemos hacer como decirle "no" firme. Evitar gritos, muchísimo menos golpes o cosas que lo agredan porque también podemos romper el lazo que tenemos con ellos, son muy sensibles sentimentalmente hablando”.

En caso de cualquier cambio de conducta, es importante acudir con un veterinario a fin de descartar que pueda deberse a un problema físico, “una vez que se identifica que la situación sí es de comportamiento, podemos acudir al uso de las feromonas sintéticas”. En casos más severos, cuando el problema persiste incluso después de mejoras en su entorno a través de un enriquecimiento ambiental, se puede recurrir a una terapia farmacológica bajo la prescripción de un médico veterinario.

Lomelín subraya que en un problema de conducta hay que considerar tanto el ambiente que habita el gato como la actitud de su responsable, ya que éste puede generar estrés en su mascota a través de diversas acciones: “algunas de las cosas que le pueden molestar es que le agarren la cola, que lo agarren muy bruscamente, que lo estén castigando”. 

En cuanto al enriquecimiento ambiental “necesitamos cumplir con las situaciones que ellos tendrían si fueran libres, necesitamos que su ambiente sea rico para evitar el aburrimiento”. Incluso es posible enseñarles a hacer trucos y pasear, teniendo en cuenta que no reaccionarán igual que otras especies.


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