cronicas

Código del impreso: 040
Somos comunistas
Crónicas del Ocio
 
Por  OCIO

Soy un amante de los libros, uno furibundo que gusta gastar su magro presupuesto semanal en adquirir libros que se apilan entre los espacios libres de mi pequeño, muy pequeño, departamento. No me importa dejar de comer, o comer solamente chatarra, de la más barata, por supuesto. Además de que excluyo cualquier otro tipo de ocio que no sea la lectura, porque o se compra un libro o se va al cine, o se asiste a conciertos. Ni hablar de visitar restaurantes, ni los bufets de comida corrida que inundan la ciudad son opción. Está prohibidos los bares, todos, desde cantinas con aserrín debajo de sus barras cuyas bebidas son más dudosas que las buenas acciones de gobierno, hasta bares que cobran tan sólo por ser parte del decorado de su lugar. Todo, pues, está prohibido si decides gastar tu dinero en pedazos de papel encuadernados.

Por eso evito con ahínco la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, porque me es imposible resistir la tentación de hacerme de libros, los que sean. Y porque además la industria editorial es más rápida que lo que mis posibilidades lectores y económicas. Salen más títulos interesantes cada mes, sin contar las reediciones de autores clásicos, casi todas ellas en pasta dura y con estudios introductorios de conocedores de su obra, lo que las hace más caras e inaccesibles.

Sin embargo, no pude aislarme esta vez y caí en el influjo del aroma a libros y chocolate que produce la Expo Guadalajara. Y sí, salí repleto de libros. Y sí, no tengo espacio para colocarlos, y probablemente no me alcance la vida para leerlos todos. Pero qué le vamos a hacer. No se puede ser amante de los libros si se escatima en gastos. Porque la FIL no es para lectores, es para consumistas como yo.

Puedes seguir cualquier respuesta con RSS 2.0   

Búsqueda de las siguientes palabras

Más opciones

Lo mas

Cartones

Chuchos y michos
MONICÓMICS
Pupa y Lavinia
Restaurante Macoátl