columnas

OCIO | La guía para vivir la ciudad
Código del impreso: o24
Lobos de oro
Música

La banda originaria del Este de Los Ángeles presenta su más reciente material discográfico, Gates of Gold

 
Por 

Los Lobos lo han hecho de nuevo. Gates of Gold (Puertas de oro), su nuevo álbum, uno más que se suma a la veintena de títulos que el afamado quinteto del Este de Los Ángeles ha producido para consolidarse tanto como una de las bandas de rock más célebres, así como un grupo folclórico de tremendo poderío instrumental, es otro depósito de grandes canciones que de nueva cuenta los llevan a recorrer el amplio espectro musical al que nos han acostumbrado desde los años setenta.

 Haciendo gala de su oficio y del virtuosismo que cada uno de ellos derrocha, César Rosas, David Hidalgo, Louie Pérez Jr., Steve Berlin y Conrad Lozano, los mismos e incombustibles Lobos de siempre, han manufacturado once canciones —más un demo y una grabación en concierto— en las que el blues, la canción ranchera, el rock crudo, la cumbia, la balada country, a la par de la exquisita y siempre sorprendente fusión que de pronto sacan de su mágica chistera, tienen cabida.

En un duelo del que siempre salen bien librados, entre la querencia que tienen hacia los sonidos más eléctricos que nutre su amor por el rock y las guitarras enchufadas, y su insomne pasión hacia la música mexicana, de aire más acústico, Los Lobos conforman un álbum que abre la puerta lo mismo a sus composiciones que a la recreación de algunas clásicas del cancionero vernáculo de México, aquí representado por una arrabalera rendición de “La tumba será el final”, original de Los Invasores de Nuevo León, cantada por la voz colmada de emoción de Rosas.

“Made to Break Your Heart”, el primer track del álbum, anuda percusión latina y riffs consistentes, y avanza a paso lento, como si fuese un caballo con la brida bien sujeta, con un ritmo que nunca se desboca sino que mantiene su tensión y se ralentiza incluso a medida que el tiempo transcurre, sólo con el objeto de dejar que las guitarras jueguen a capricho. “When We Were Free” está inspirada en la propia “libertad” a la que refiere su título y va más hacia el soul, con un bajo profundo y jazzeado, y la voz de Hidalgo al frente. “Mis-Treater Boogie Blues” sube de intensidad los ánimos caninos de la banda y resulta un pretexto ideal para que las cuerdas del grupo soleen y rechinen a placer en una composición que sintetiza décadas de sonidos derivados del blues eléctrico y de la inspiración que lo desata.

Enseguida acomete la cumbia con “Poquito para aquí”. Entonces Los Lobos se posesionan del salón de baile más festivo que pueda encontrarse en la Ciudad de México y dejan atrás las influencias que provienen del delta del Mississippi. Aquí, exhiben su potencia rítmica, y reconectan con otras de sus composiciones más provocadoras y alegres como “Cumbia Raza” y “Marisela”. Y su lado guapachoso se ejercita y triunfa una vez más.

Por no darle la espalda, “I Believed You So” es un blues sin maquillaje alguno que combina acústicas y eléctricas, pianos y percusión que ejemplifica el dominio musical que Los Lobos tienen sobre cualquier cosa que se propongan, reiterando su autoridad y las reales dimensiones de sus inagotables posibilidades.

Sí, Los Lobos lo han hecho de nuevo. Tal como lo hicieron con aquel temprano How Will The Wolf Survive?, el primero que les dio éxito; o bien con el muy experimental Kiko; o con el intenso Colossal Head; el también diverso y colorido The Ride y el asimismo muy muy logrado Tin Can Trust. En otras palabras, otro estupendo álbum del célebre e inimitable quinteto del Este de Los Ángeles.

 

Enrique Blanc

            

Puedes seguir cualquier respuesta con RSS 2.0   

Búsqueda de las siguientes palabras

Más opciones

Lo mas

Cartones

Chuchos y michos
MONICÓMICS
Pupa y Lavinia
Restaurante Macoátl