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OCIO | La guía para vivir la ciudad
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Tan efímero como un golpe

Tres artistas montan su exposición en una de las avenidas principales de la ciudad, teniendo como única intención que los transeúntes se conviertan en espectadores 

 
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Colectivo Artero está formado por tres artistas, cuyo refugio o cuarto de ideas es Galería Homero 45, Marianna Carmina, José Luis Guerrero y Javier Torres, todos con una formación distinta pero con el mismo interés en la plástica. Marianna se ha centrado en el manejo de técnicas tradicionales de la pintura y ha buscado trasladarlas al grafitti. José Luis es un publicista de formación pero que encontró en el diseño y la ilustración una mejor manera de plasmar sus ideas, con otro soporte y con mayor libertad de mezclar la cultura popular con el oficio de creativo. Javier Torres es quien mayor carrera en las artes plásticas tiene, es Premio Nacional de Pintura José Atanasio Monroy en el 2007, ha sido becario por parte del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y ha expuesto en Nueva York y dos veces en Internacional Art al Vento, en la comunidad de Alicante, en Valencia, España. Ellos son los responsables detrás de Artero, colectivo que este fin de semana trasladará sus obras a la calle para que los transeúntes resignifiquen el museo, la pieza y el contexto de exhibir obras sin la solemnidad que las rodea.

 

“Artero hace referencia a la claridad de ideas y aprovechar el  conocimiento para que no te engañen o para engañar, entonces esa dualidad tiene que ver con el arte en el sentido que te pueden dar algo que no es arte, es un juego de palabras, además tiene mucho que ver con este proyecto que está dividido en dos partes, que es exponer la obra,  por parte de nosotros, y la otra es que la gente defina si le gusta o si no”, es lo primero que afirma José Luis Guerrero, quien ya tiene listas las piezas, de pequeño formato, que saldrán a una de las avenidas que han dado otro significado a la apropiación del espacio público por parte de la ciudad.

“La idea viene de cómo la gente está tratando de llevarle el arte al espectador, y manejar con estos conceptos de lo que es el arte y la valoración de los objetos, nos interés mucho investigar y proponer como hay otras formas de valoración de las cosas y cómo es que una obra de arte se considera una obra de arte, como se legitimiza, como las instituciones, privadas y públicas, están llevando un cierto ejercicio desde los años sesentas y no rompen con lo tradicional, siempre están usando el espacio cerrado, blanco, limpio, para presentar una obra, y nosotros queremos romper con eso para demitificar el artefacto”, puntualiza Javier Torres al hablar sobre el por qué de llevar su obra a la calle.

“Buscamos provocar a la gente, ya nos acostumbramos al arte urbano, no es nuevo que ubiquemos una nueva firma, un nuevo grafitti, ya nos acostumbramos a eso, sin embargo queremos cambiar el contexto a la misma idea, de lo que es artístico y urbano”, comenta Marianna. Y es que lo busca el colectivo es poner a dialogar a la ciudad con el arte, sin necesidad de los espacios que sirven como mediadores o puentes y que muchas veces se convierten en todo lo contrario, en muros infranqueables para el espectador no especializado y que también se han revestido de un aura de templos del arte ante los que se debe guardar respeto y no interactuar con las piezas, mismas que sólo buscan dialogar con quien las mira. 

 “La idea también es generar nuevos públicos, porque las piezas de activan cuando la gente las toma o las ignora, ese juego es el que nos va a permitir cerrar el círculo, la idea es secuestrar al transeúnte y hacerlo espectador”, complementa Javier Torres. “Nosotros donamos la obra a la ciudad y no sabemos qué va a suceder, es un experimento para ver cómo reacciona la ciudad. Hay muchas corrientes que no se experimentan en  Guadalajara, buscar avanzar y proponer algo diferente”, dice José Luis Guerrero. Y es que en una ciudad que ignora a sus museos y que destruye de manera inexorable su patrimonio cultural, el arte se ha convertido en algo que no le pertenece a todos. Loa idea de que la calle nos pertenece se ha desdibujado para dar paso a lo privado en todos los sentidos, acaso por ello la propuesta suena a algo fresco e irreverente, a una necesidad de voltear de nuevo a lo público, a lo que nos pertenece como colectivo, como son las avenidas.

La avenida, en este primer ejercicio que tiene la intención de replicarse si la respuesta es favorable, que han elegido es Vallarta, por la carga simbólica que tiene, al ser la primera vialidad que cedió su espacio a los coches para que los ciudadanos en masa la tomaran. “Empezaríamos una cuadra después de 16 de septiembre, buscando los lugares más representativos, como Plaza Universidad, el edificio Telmex, el Museo de las Artes, Chapultepec, los Arcos y algunos más”, apunta Marianna sobre los lugares en los que han pensado colocar su obra. Las obras son en diferentes formatos, desde gran formato “por el tamaño de mis obras siempre he tenido la fantasía de colgar mis obras en los árboles, que sean parte del paisaje”, completa.

Una avenida que es el puente entre el oriente y occidente será el enlace para que experimentar nuevas formas de llevar el arte al público, una menos formal, más desprendida, una manera que lo único que busca es que cualquier viandante se convierta en espectador, sin formalismos, ni costos, ni nada más. Quizá esa sea la nueva manera de entender el arte, una a perpetuidad donde la ciudad sea el marco de un lienzo listo para salir a las calles.

 

 

Gerardo Esparza

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