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OCIO | La guía para vivir la ciudad
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Del Estado de México para todo México

Zapotlán de Atenco, un poblado del Estado de México, es el lugar de donde provienen algunas de las banderas en estos días.

 
Por  OCIO

 

 

Apenas empieza el mes de septiembre, es común ver los cruceros, plazas y camellones llenos de vendedores de banderas. Seguro los notamos o incluso les compramos algo, pero ¿alguna vez nos hemos preguntado de dónde vienen esas banderas que parecen ser todas iguales? Detrás de esas banderas, hay un trasfondo que muchos no intuimos.

Si le preguntas sobre sus banderas, por ejemplo, a la chica que está afuera del supermercado de Niños Héroes y 16 de Septiembre, te dirá que se hacen en su pueblo, pero no dirá nada más. Incluso dirá que ella sólo las vende y que su patrón no le permite dar más información. Y es que lo que hay detrás de estas banderas es un pueblo en el Estado de México que se sustenta económicamente por la manufactura y distribución de estas banderas.

Zapotlán de Atenco se encuentra entre San Salvador Atenco y Chiautla y tiene una población aproximada de 2,900 habitantes. Uno de estos habitantes es Raúl, quien se encuentra por el momento en Guadalajara, y que es de aquellos que tanto hacen como venden sus banderas. Su familia tiene más de 50 años en el negocio y él nació y creció en ese ambiente: tiene ya 20 años trabajando. Según el censo del 2010, el pueblo tiene 524 viviendas habitadas. Según lo que cuenta Raúl, tres o cuatro familias se juntan en una casa y constituyen un negocio. Las familias de otra casa sería su competencia: quizá hay algunos que se han convertido en dictadores que invirtieron en el negocio, manejan a varias familias, asignan a vendedores en diversos puntos y ellos sólo se dedican a recoger los puestos por las noches. Pero en el caso de Raúl, el ambiente familiar aún se nota: desde enero hasta diciembre se dedican a hacer banderas: algunos cortan los pedazos de tela con moldes que ya tienen, otros cosen con máquinas, otros planchan las estampas de los escudos nacionales. Y a diferencia de las banderas oficiales, no se preocupan por las medidas oficiales o la exactitud de su escudo. Sólo del 1 al 15 de septiembre se para la producción para distribuir el trabajo del año. No nos quisieron decir cuántas banderas hacen al día, pero la producción del pueblo es suficiente para distribuir por todo el país: al menos los familiares de Raúl suben a Monterrey, otros se quedan en Michoacán y otros vienen a Guadalajara, como él, que se vino con unos primos en una camioneta, donde cargaron con la mercancía y los carritos que los ayudan a moverla. No nos dijeron cuántas banderas venden o a cuánto ascienden sus ganancias, pero sí que con lo que venden es suficiente para hacer la producción de banderas para la siguiente celebración.

 

 

Gabriela Muñoz  

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