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OCIO | La guía para vivir la ciudad
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El día que se rebeló el rock

Este próximo domingo se cumplen 40 años de la celebración del Festival Rock y Ruedas de Avándaro, justo en el apogeo del movimiento hippie en México. Hoy lo recordamos con nostalgia

 
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Seguro el cielo era más azul, la luz del Sol más brillante, y la “banda” muy espontánea. Era el comienzo del decenio de los setenta, el movimiento del rock gozaba de su tierna y pujante infancia, sin embargo la más rasposa. Rockeros había por todo el país, muchos viajaron muchos kilómetros para llegar al Festival de Avándaro, la primera experiencia de ese tipo en México. Lo que comenzó como una imitación de Woodstock  (agosto de 1969), terminó en un encuentro de luz y sonido en el que se ondeó la bandera mexicana como símbolo de unidad entre los jóvenes. Los músicos subieron al escenario dispuestos a dar todo. Esa era su oportunidad.

El camino se abrió

Avándaro representó no sólo una expresión cultural y musical, era un esfuerzo de la juventud por situarse en un plano de propuesta, lejos de la difamación con la que el gobierno y la sociedad encasillaban a miles. El festival de Ávandaro no sólo levantó críticas y acusaciones, también abrió una brecha musical en la que los rockófilos exigían mejor música y letras en español que reflejaran su sentir. La revista Piedra Rodante de 30 de octubre de 1971 remarca: “Los muchachos se habían dispuesto a forjar el espíritu de Avándaro; y lo consiguieron, manteniéndose unidos por su entusiasta afición por la música, por la amistad, por los ideales de paz, por el anhelo de amor”.

Pasión y objetividad

Es cierto que el festival fue blanco de las flores del amarillismo y escándalos. Políticos y periódicos lo tacharon de caos y bacanal interminable. Sí hubo droga y demasiado alcohol. También hubo bandas que no prendieron y momentos en los que se fue la luz y en los que se le daba luz verde a las “encueratrices”, gritos que se intensificaron cuando Micky Salas y Maricela (la Manis Joplin mexicana) subieron al escenario. Sin embargo, en materia de faltas a la moral, la policía de Naucalpan comentó que no pasó nada que no hubiera pasado antes en el Bosque de Chapultepec. En el testimonio de asistentes queda claro que aún  con todos los desperfectos, la gente volvía a la música. En especial con el turno de Peace and Love, en medio de una lluvia tupida y melancólica bajo la cual se plantaron casas de campaña y refugios improvisados.

La prensa reportó 21 fallecidos a las faldas del festival, entre un par de ahogados, un intoxicado, y varios volcados y atropellados sobre la carretera. Ninguno dentro del área del festival. Y sí, se hicieron presentes los que iban con el propósito de “alborotar a la chaviza”, “disqueperiodistas” decían, que buscaban reportar barbaridades e incluso provocar enfrentamientos entre “jipis” y uniformados. También hubo grupos de inclinaciones políticas que aprovecharon el viaje para exponer frente a los asistentes la ineficiencia del gobierno de Luis Echeverría con el fin de conseguir adeptos, pero no hubo incautos que cayeran en la trampa.

El precio del rock

El viaje al festival no fue barato. Ahí se instaló una venta de víveres y cerveza, con precios altos para el bolsillo de los asistentes. Algunos llegaron hambrientos y sin dinero. En un principio, el festival se manejó como algo gratuito, pero al llegar ahí la entrada era de 25 pesos por persona. Hasta se habló de quien caminó alrededor de 70 kilómetros por la carretera hasta la ciudad por falta de transporte. Sin embargo, al hacer una recapitulación del encuentro, el periódico Piedra Rodante señaló, “Avándaro descubrió un público que está dispuesto a vender hasta su reloj, quedarse sin comer o vender sus discos con tal de estar presente donde se le convoque”.

Pormenores

Festival Rock y Ruedas de Avándaro
¿Cuándo? Viernes 11 y sábado 12 de septiembre de 1971
¿Dónde? Valle de Bravo, Estado de México
Asistentes: más de 200 mil personas
Organizador: Eduardo López Negrete (1941-2005)

Las bandas participantes:

  • Los Tequila
  • Bandido
  • Sociedad Anónima
  • Los Dug Dug’s
  • Micky Salas y Maricela
  • Peace and Love
  • Zafiro
  • Soul Masters
  • La Ley de Heródes
  • Fachada de Piedra
  • El Epilogo
  • La División del Norte
  • El Ritual
  • Three Souls in my Mind
  • Mayita Campos y Los Yaki
  • Tinta Blanca
  • El Amor

Además hubo una presentación de la ópera rock Tommy, dirigida por Héctor Ibarra, quien tuvo que hacer el papel principal debido a que el actor designado no puedo llegar a tiempo por los bloqueos en la carretera.

Tapatíos en Avándaro

“Fue una experiencia única porque estábamos acostumbrados a los salones de eventos, cafés a go gós y tardeadas... Aunque el equipo de audio era un poco limitado, la gente nos recibió muy bien. Es una cosa que nunca voy a olvidar, algo que no nos esperábamos, tanta gente que fue de toda la república. Aunque fue muy criticado por el gobierno de ese tiempo y la prensa nos atacó grueso en los noticiarios y periódicos del DF no hubo algún saldo negro, nada violento. Después ya no pudieron tapar el Sol con un dedo... por algo se tiene que comenzar y nosotros fuimos pioneros de este movimiento de rock and roll, que ahora es muy exitoso. De corazón, lo que sentí en ese tiempo fue una realización, algo especial, por algo tuve que estar ahí.”

Miguel Ochoa (Guadalajara, 19 de agosto de 1946)
Guitarrista de La Fachada de Piedra

Esta banda tapatía fue invitada por Luis del Llano, con quien viajaron en camioneta hacia el DF junto a  Marco Flavio Cruz y otros personajes como Armando Molina, integrante de La Máquina del Sonido. En ese entonces Miguel Ochoa tenía 25 años. Su tocada fue registrada y editada en el disco La Fachada de Piedra en Avándaro, editado por Polidor. En su presentación, un retraso del baterista –quien fue a buscar comida—, arrancaron con un palomazo en el que Thomas Yoakum sustituyó en percusiones a Guillermo Olivera y con Larry Sánchez Ruiz, cantante de 39.4, junto a los miembros habituales, Servando Ayala (teclados), Adrián Cuevas (bajo) y Miguel.

“En aquel entonces estudiaba Comunicaciones en el ITESO. Estaba con La Fachada de Piedra y nos invitaron a tocar a Avándaro, y llevamos a más gente. Yo tenía una carcanchita, que casi ni marcha tenía, tuvimos que empujarla muchas veces, cargada con gente y equipo. A medida que nos acercábamos, veíamos gente, mucha gente. Ya en el escenario, nos dijeron que nos avisaban nuestro turno. Y no había comida, ni baños, así que el baterista decidió ir a un pueblo cercano por algo, y en cuanto se fue, nos llaman. Así que le pedimos a Enrique Sánchez (39.4) que cantara, para que nuestro vocalista, que también le sabía a la bataca, tocara. El único que comió ahí fue el guitarrista, Miguel, porque es vegetariano y anduvo buscando tréboles y masticando pasto. A donde voltearas, hasta el horizonte, había gente. Nos regresamos en cuanto terminamos de tocar, y tardamos un día completo en salir de ahí. En aquel momento no lo notamos, pero sí fue algo muy tremendo, en lo social y en lo político. Los medios le dieron una mala publicidad y de ahí satanizaron al rock”.

Servando Ayala
La Revolución de Emiliano Zapata

 

Hoy celebran

-En Guadalajara:
Fachada de Piedra conmemorará hoy en Barba Negra, los 40 años de su presentación en Avándaro, acompañados de Larry Sánchez Ruiz (del 39.4, hoy Blues Punto Cuatro) y Memo Olivera (Jazz Lab).
9 y 10 de septiembre, 21:00 h. BAR BARBA NEGRA
Justo Sierra 2194, casi esquina Bernardo de Balbuena
Damas gratis, caballero $70 con derecho a dos cervezas o bebidas nacionales

-En el Distrito Federal:
Festival Rock y Ruedas en Avandaro. 40 aniversario
Con músicos originales de los grupos: Bandido, El Epilogo, Love Army, Los Tequila, Mayita Campos (Los Yaki), Three Souls In My Mind, Tinta Blanca, e invitados especiales.
10 de septiembre, 20:00 h. CIRCO VOLADOR CENTRO DE ARTE Y CULTURA.
Calzada La Viga 146, casi esquina con Viaducto. 
Boleto: $200 en taquillas del Circo Volador.

 

1971

Mientras en el país vecino del norte Charles Manson recibía su condena por el asesinato de, entre otras personas, Sharon Tate, y tomaba forma la organización Greenpeace, en México (año en el que gobernaba Luis Echeverría), unos meses después de “El Halconazo” (10 de junio), como se le llama a la matanza de cientos de personas dentro de una manifestación estudiantil bajo las armas del grupo paramilitar Los Halcones, la juventud tuvo un respiro de liberación con el festival Avándaro. Mientras muchas madres de familia veían a Julissa en Velo de novia o por vez primera al Chavo del ocho, en un sketch dentro del programa de Chespirito, en Italia Federico Faggin presentaba el primer microprocesador de la historia, el Intel 400D4, y en Texas, Estados Unidos, se lanzaba la primera calculadora de bolsillo. Pero en México, ni la nacionalización de la industria del cobre, ni el planteamiento de una reforma educativa tuvieron tantas repercusiones a futuro como “El Halconazo” y Avándaro, hechos en los que una juventud sedienta del cambio fue la protagonista, en ese binomio de oscuridad y luz que implica cada uno.

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