Columna

OCIO
Alguna vez me abordaron a mí y a un amigo para una encuesta de mercado en los pasillos de Letras Hispánicas en el CUCSH. Cuando uno está sentado en el piso ociosamente no se puede dar el lujo de mentir sobre estar ocupado, así que tomamos las hojas. La encuesta proponía un nuevo producto: canalas con frases literarias. La verdad no encontré mucho sentido en comprar "canalas artesanales" con frases de Bukowski, pero respondí que sí las compraría, que me gustaría encontrarlas en el súpermercado, etcétera. Creí que no me acordaría jamás del asunto. 
Vie, 29/01/2016
OCIO
Freddy Krueger  
Mié, 16/09/2015
OCIO
En qué punto de la vida se pierden los sueños, esa idea me ha estado rondando la cabeza desde el día de mi jubilación. Sí tan sólo pudiera ir recorriendo poco a poco las sombras de la memoria, estoy seguro que encontraría el momento exacto de mi derrota. Ese instante en que bajé las manos y dejé que la vida me atropellara con su rutina.
Lun, 14/09/2015
OCIO | La guía para vivir la ciudad
Anónimo
Debo confesar que lo leí con la rapidez que exigen los días, la necesaria fugacidad para leer algo que al otro día dejó su importancia para ceder su lugar a algo que, en unas horas, se desvanecerá con la tinta de un nuevo día. Lo admiré desde el principio, desde mi primer encuentro con su prosa, con su tenacidad y su forma de ejercer su profesión. Lo conocí hace muchos años, yo era un muchacho con los sueños muy altos, con las ganas de cambiar el mundo; él ya había hecho gran parte de ese trabajo.
Jue, 15/01/2015
OCIO | La guía para vivir la ciudad
Anónimo
Sentado en un escritorio con mi máquina de escribir a mitad del bosque, escuchando cómo golpea cada una de las letras de metal sobre el papel, con un grupo de zorras aullando a unos metros que estaban a punto de terminar con mi paciencia. Había tantos árboles que era casi imposible mirar al cielo, sin embargo el lugar estaba iluminado, intermitente por momentos en que algún ave surcaba tocando las nubes. De repente mi celular mostró una notificación, un número sin reconocer que me saludaba preguntando, mencionando uno de mis cuatro nombres de pila.
Jue, 08/01/2015
OCIO | La guía para vivir la ciudad
Anónimo
   
Mar, 30/12/2014
Anónimo
Algún día tenía que pasar, mi vida en aquel bosque encantado estaba llegando al límite, las fantasías de mi cabeza ya no se producían con tanta frecuencia. Las hojas color violeta que caían de un enorme árbol y hacía un ruido leve al caer, poco a poco se modificaban a un aburrido tono tierra. El sonido del mecanismo en el reloj de bolsillo, propiedad de un conejo con traje, se escuchaba cada día más lento. Lo espeso del bosque se abría a cada paso para dejar entrar la luz, encandilando y proyectándose en el pantano transformado en pavimento.
Lun, 22/12/2014
Anónimo
La vida se compone de ciclos, el nacer y morir, el más claro y brutal de ellos. Somos seres que gustan de inicios y conclusiones. Por eso, a punto de cerrar un año más nos reunimos a la mesa para brindar con la familia, por lazos sanguíneos o por elección, para celebrar que resistimos 365 días, que a pesar de los golpes, de las afrentas, de la vida misma, seguimos juntos compartiendo la cena. He de confesar que estas fechas no están marcadas en mi calendario, no soy un fanático de diciembre y sus lucecitas.
Jue, 18/12/2014
Anónimo
Se trataba de un juego de ajedrez que sólo se puede realizar a la luz del sol, es un tanto mortal. La luz del sol nos acechaba, solo teníamos diez horas para actuar, al oscurecer no se puede jugar. El tiempo pasó hasta llegar a las tres horas de retraso porque uno de los diez competidores no llegaba. Decidí comenzar con los preparativos, colocamos una mesa al centro del parque, el tablero y las piezas, el contador a un lado, y justo en ese instante, lo vimos llegar desde lejos.
Jue, 11/12/2014
Anónimo
Llegué temprano, apenas despuntaba el alba y el olor a madrugada inundaba mis pulmones, entraba despacito por mi nariz y explotaba dentro. Vine a Guadalajara porque me dijeron que acá vivía la feria del libro más grande de América Latina, eso me dijeron y yo, recordé, muchos años después, frente a las filas de espera para entrar a la FIL, aquella tarde remota en que mi padre me llevó a conocer los libros. Insisto, llegué temprano con la intención de adentrarme en ese mar de gente que avanza en un océano de libros ¿encontraría el mío?
Mié, 03/12/2014

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